Sunday, April 6, 2025

Perspectiva Económica Global del Segundo Trimestre de 2025: Japón, Europa y el Reino Unido


En el primer trimestre de 2025, la economía global experimentó una breve estabilización gracias a la disminución de las presiones inflacionarias y las expectativas de cambios en las políticas. Sin embargo, la inminente implementación de nuevas políticas arancelarias por parte de Estados Unidos ha generado incertidumbre en los mercados globales, especialmente para las economías dependientes de las exportaciones. La semana pasada analizamos las perspectivas económicas de Estados Unidos y China; esta semana, nos enfocaremos en Japón, Europa y el Reino Unido, y examinaremos sus desempeños y desafíos en este complejo escenario económico.


## Japón: Recuperación con Preocupaciones Subyacentes


En el primer trimestre de 2025, la economía japonesa mostró cierta resiliencia impulsada por la recuperación continua del consumo y el turismo. Sin embargo, un análisis más profundo revela desafíos estructurales significativos, destacando el deterioro de las perspectivas comerciales externas y el resurgimiento de la inflación interna.


La estructura de exportaciones de Japón es altamente concentrada, con una fuerte dependencia del mercado estadounidense. Los automóviles y componentes representan más del 30% de las exportaciones totales de Japón a Estados Unidos. Con el gobierno estadounidense planeando imponer aranceles a las "importaciones clave", el sector automotriz japonés enfrenta riesgos significativos. Según las predicciones de Goldman Sachs, si se impone un arancel del 25% a las importaciones de automóviles, el PIB de Japón podría disminuir en aproximadamente 0.1 puntos porcentuales; si el arancel se aplica exclusivamente a Japón, el impacto podría ampliarse a 0.4 puntos porcentuales. Este choque externo debilitaría la rentabilidad y el impulso exportador del sector manufacturero japonés, aumentando aún más la dependencia de la economía japonesa en el crecimiento impulsado por la demanda interna.


Mientras tanto, la situación inflacionaria en Japón no muestra una mejora sustancial, a pesar de una ligera disminución en el IPC subyacente a 2.1% en febrero. Datos de alta frecuencia y indicadores estructurales sugieren que las presiones de precios persisten, especialmente en los sectores de servicios y alimentos. La reciente desaceleración de la inflación es probablemente el resultado de subsidios temporales del gobierno y efectos de base, más que una mejora tendencial.


Es importante destacar que las negociaciones salariales anuales, conocidas como "Shuntō", han desencadenado una nueva ola de aumentos salariales, que podrían estructuralmente elevar los niveles de inflación. Empresas importantes, incluidos los principales fabricantes, han comprometido aumentos salariales superiores al 4%, el mayor incremento en dos décadas. Se observan signos iniciales de una espiral salarios-precios, con una creciente rigidez en los precios de los servicios, indicando una ruptura estructural con el mecanismo de baja inflación de larga data en Japón.


En este contexto, el margen de maniobra para la política del Banco de Japón se está reduciendo. Aunque anteriormente se esperaba que el banco central mantuviera las tasas de interés sin cambios hasta mediados de 2025 y continuara con operaciones de compra de activos para estabilizar el mercado, el entorno actual ha cambiado significativamente. Por un lado, las presiones inflacionarias persistentes y la tendencia de aumentos salariales están debilitando la racionalidad de una política de tasa de interés cero; por otro lado, a pesar de la debilidad en la demanda externa, las posibles medidas arancelarias de Estados Unidos podrían forzar al Banco de Japón a entrar en un ciclo de ajuste cuasi-estanflacionario. Aunque el yen ha mantenido una relativa estabilidad en los últimos meses, los inversores globales están reevaluando los riesgos de las inversiones japonesas, lo que podría aliviar las presiones de depreciación del yen.


Considerando todos estos factores internos y externos, un aumento en las tasas de interés por parte del Banco de Japón parece casi inevitable. Para enfrentar los choques externos y los cambios dinámicos en la inflación interna, las autoridades de política monetaria deberán impulsar aún más el proceso de normalización monetaria.


Zona Euro: Brillo Superficial con Fragilidad Subyacente


En el primer trimestre de 2025, Europa sorprendió al convertirse en una de las regiones con mejor desempeño en el mercado global. Ante la incertidumbre política y comercial en Estados Unidos, los inversores reevaluaron la estabilidad del mercado europeo, considerándolo un "puerto seguro" estratégico. La tasa de inflación en la zona euro continuó disminuyendo, reforzando las expectativas de que el Banco Central Europeo sería uno de los primeros en iniciar un ciclo de flexibilización. Al mismo tiempo, el cambio en la política fiscal alemana y los mecanismos de coordinación presupuestaria a nivel de la UE mejoraron las perspectivas de crecimiento en Europa Central y Oriental, aumentando así la atracción de las inversiones en bonos y divisas europeas.


Sin embargo, la lógica subyacente a este refugio seguro es bastante frágil. La divergencia estructural sigue siendo un riesgo central para la zona euro. La economía alemana, tradicionalmente el motor del crecimiento en la región, se encuentra estancada, con el índice de gerentes de compras (PMI) manufacturero en contracción continua desde finales de 2023 y una baja confianza en la inversión empresarial.


Aunque Francia, Italia y España han implementado políticas fiscales de estímulo, el impulso general de crecimiento económico sigue siendo insuficiente. En contraste, en Europa Central y Oriental (representada por Polonia y la República Checa), la apreciación de las monedas locales ha acelerado la disminución de la inflación, y se espera que el ciclo de flexibilización monetaria comience oficialmente en el segundo trimestre de 2025.


El optimismo actual de los inversores europeos se basa en gran medida en el simbolismo político. Los líderes de la OTAN y la UE han reiterado su compromiso de "defender los intereses de los aliados", lo que se ha reflejado rápidamente en el aumento de los precios de las acciones del sector de defensa y los bonos soberanos. Sin embargo, debemos reconocer que, aunque las medidas arancelarias de Estados Unidos contra Europa aún no se han implementado oficialmente (la decisión final se anunciará el 2 de abril), la probabilidad de su implementación es alta. Si Estados Unidos impone aranceles basados en "seguridad industrial", "impuestos sobre servicios digitales" o "componentes automotrices", el mercado europeo podría sufrir un impacto sistémico, rompiendo las expectativas actuales de "puerto seguro".


Además, Alemania y Francia han sido incluidas en la lista de "15 países de alto riesgo" de Estados Unidos. Si se implementan aranceles o sanciones, la industria manufacturera europea enfrentará una doble presión: disminución de la demanda externa y redireccionamiento de recursos fiscales hacia defensa y gestión de migración, desviando fondos críticos destinados a la transición hacia energías verdes y digitalización. Esta presión estructural podría interrumpir el proceso de modernización industrial en Europa.


En resumen, aunque Europa atrajo flujos de capital en el primer trimestre de 2025, los cuellos de botella estructurales de crecimiento, la dependencia excesiva del mercado estadounidense y las dificultades en la coordinación de políticas internas persisten. La reciente fortaleza del euro refleja más una debilidad temporal del dólar que una mejora fundamental en la economía europea.


Reino Unido: Atrapado en el Pantano de la Estanflación


En el primer trimestre de 2025, la economía del Reino Unido sigue atrapada en un estancamiento con alta inflación. Se espera que el crecimiento del PIB sea de solo 0.4%, por debajo del promedio posterior a la pandemia. El consumo de los residentes sigue siendo bajo debido al entorno de altas tasas de interés y la presión del costo de vida. Aunque el mercado inmobiliario muestra signos de estabilización técnica, una recuperación sustancial aún no ha llegado.


La inflación en el Reino Unido, aunque ha disminuido desde su pico del año pasado, se mantiene en un alto nivel de 2.8%, con una presión inflacionaria significativa en el sector de servicios. El Banco de Inglaterra ha mantenido la tasa de interés de referencia en 4.5%, pero se espera que el primer recorte de tasas se retrase hasta después de las elecciones de mayo-junio. Es importante destacar que la dirección futura de la política monetaria dependerá en gran medida de los resultados electorales, ya que el partido gobernante y la oposición tienen diferencias fundamentales en disciplina fiscal, reforma tributaria y posicionamiento comercial post-Brexit. Esta incertidumbre política dificulta la formación de expectativas claras en el mercado.


Desde una perspectiva externa, el Reino Unido también enfrenta el impacto potencial de los aranceles de Estados Unidos y la UE. Aunque ha dejado la Unión Europea, la estructura industrial del Reino Unido sigue siendo muy similar a la del continente europeo, especialmente en sectores clave como la fabricación de automóviles, maquinaria y equipos médicos. Estos productos de exportación podrían fácilmente ser incluidos en las "importaciones clave" definidas por Estados Unidos. Si se implementan medidas arancelarias amplias, las exportaciones del Reino Unido podrían sufrir un impacto colateral significativo.


Más grave aún, el Reino Unido post-Brexit carece del apoyo de una unión fiscal y monetaria, lo que limita sus herramientas políticas para enfrentar riesgos sistémicos. En este contexto, el Banco de Inglaterra se ha convertido en la principal línea de defensa contra choques externos, una situación que no solo aumenta la presión del mercado, sino que también eleva significativamente la fragilidad del sistema financiero.

El Equilibrio Frágil de la Economía Global

En el primer trimestre de 2025, la economía global no muestra signos de una "recuperación completa", sino que ha entrado en una fase de redistribución de riesgos y reducción del espacio político. Actualmente, los mercados están reevaluando tres variables clave: la distribución geográfica de los riesgos, el espacio operativo real para las políticas monetarias y fiscales, y el delicado equilibrio que los bancos centrales deben mantener entre el control de la inflación y el estímulo del crecimiento.


En concreto, Japón se ve obligado a entrar en un ciclo de ajuste no voluntario; la zona euro está atrapada en un tira y afloja entre política fiscal y maniobras políticas; y el Reino Unido sigue luchando con el estancamiento económico y la excesiva politización de las políticas. Sobre todas estas economías principales pende la amenaza de los aranceles estadounidenses aún no implementados, una espada de Damocles que podría desestabilizar el frágil equilibrio económico global si se materializa. En este complejo y cambiante escenario económico, tanto inversores como formuladores de políticas deben mantener una alta vigilancia y abordar con cautela los desafíos futuros.

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